Escribir la introducción de un trabajo de investigación puede parecer una tarea sencilla, pero en realidad es una de las partes más estratégicas del documento. La introducción es el primer contacto formal entre el lector y el estudio. Allí se presenta el tema, se explica el contexto, se identifica el problema y se muestra por qué la investigación merece ser leída.
Una buena introducción no debe ser una colección de definiciones ni una revisión bibliográfica extensa. Su función es orientar al lector de forma progresiva: primero lo ubica en el tema general, luego lo acerca al problema específico y finalmente le muestra el propósito del estudio. En ese sentido, la introducción funciona como una puerta de entrada: si es clara, despierta interés; si es confusa, puede debilitar todo el trabajo.
Qué debe lograr una introducción
La introducción debe responder tres preguntas básicas: de qué trata la investigación, por qué es importante y qué se propone hacer el estudio. Estas preguntas parecen simples, pero obligan a tomar decisiones importantes sobre el alcance del trabajo.
En una tesis, informe académico o artículo científico, la introducción debe mostrar que el tema tiene relevancia, que existe una situación que merece ser estudiada y que el investigador cuenta con una ruta clara para abordarla. Por eso, antes de redactarla, conviene tener definidos el planteamiento del problema, los objetivos de investigación y el enfoque metodológico.
Estructura recomendada para la introducción
Una forma práctica de redactar la introducción es avanzar desde lo general hacia lo específico. Esta lógica se conoce como estructura de embudo: se empieza con el contexto amplio del tema y se termina con el objetivo concreto del estudio.
Primero, se presenta el contexto. Aquí se explica el tema principal y se ubica al lector en el campo de estudio. Por ejemplo, si la investigación trata sobre rendimiento académico, el texto puede iniciar hablando de la importancia del desempeño estudiantil en la educación superior.
Luego se incorpora el conocimiento actual. En esta parte se mencionan antecedentes relevantes, estudios previos o información que ayude a comprender qué se sabe sobre el tema. No se trata de incluir todo el marco teórico, sino de seleccionar la información más útil para justificar el estudio.
Después debe aparecer la brecha o problema. Esta es una parte clave. El lector necesita entender qué falta por estudiar, qué situación no ha sido suficientemente explicada o qué dificultad concreta motiva la investigación. Si esta brecha no se expresa con claridad, la introducción pierde fuerza.
Finalmente, se presenta el propósito del estudio. Esta parte puede incluir el objetivo general, la pregunta de investigación o una frase que indique qué se analizará, en quiénes, dónde y durante qué periodo. Para mantener coherencia, este cierre debe estar alineado con la metodología y los resultados esperados.
Qué extensión debe tener
La extensión de una introducción depende del tipo de documento. En una tesis puede ocupar varias páginas, mientras que en un artículo científico suele ser más breve y directa. Lo importante no es la cantidad de palabras, sino la función que cumple cada párrafo.
Una introducción extensa, pero repetitiva, no necesariamente es mejor. Cada párrafo debe aportar algo: contexto, antecedentes, problema, justificación o propósito. Si una idea no ayuda a comprender la investigación, probablemente debe eliminarse o trasladarse a otra sección.

Cómo iniciar la redacción
Una estrategia útil es escribir primero una versión sencilla. No es necesario comenzar con una frase perfecta. Puede iniciarse con una explicación clara del tema y luego mejorar el estilo. Muchos estudiantes se bloquean porque intentan escribir una introducción definitiva desde el primer intento.
También es recomendable revisar artículos publicados en el área de estudio. Esto ayuda a observar cómo otros autores presentan el contexto, introducen el problema y cierran con el objetivo. Si el trabajo sigue una estructura científica, puede ser útil revisar la estructura IMRD de un artículo científico, porque la introducción cumple una función específica dentro de ese formato.
Errores frecuentes
Uno de los errores más comunes es empezar con frases demasiado generales, como “desde tiempos antiguos” o “en la actualidad es muy importante”. Estas expresiones suelen ser vagas y no aportan precisión académica.
Otro error es escribir una introducción que parece marco teórico. La introducción debe incluir antecedentes, pero no desarrollar todas las teorías del estudio. También es frecuente presentar el tema sin explicar cuál es el problema concreto o cerrar la introducción sin declarar claramente el objetivo.
Un error adicional es prometer más de lo que la investigación puede cumplir. Si el estudio es descriptivo, no debe afirmar que demostrará causas. Si se basa en una muestra limitada, debe evitar generalizaciones excesivas. La introducción debe ser atractiva, pero también prudente.
Revisión final antes de entregar
Antes de considerar terminada la introducción, conviene revisar si cumple cinco condiciones: presenta el tema, ubica el contexto, muestra el problema, justifica la importancia del estudio y declara el propósito de la investigación.
También debe existir coherencia con el resto del documento. La introducción no puede prometer un análisis que luego no aparece en la metodología o en los resultados. Si la investigación utiliza encuestas, entrevistas o trabajo de campo, esta orientación debe anticiparse de forma natural. Para ampliar esta conexión puede revisarse el artículo sobre investigación de campo.
Conclusión
La introducción de un trabajo de investigación no es un simple inicio formal. Es la sección que prepara al lector para comprender el sentido del estudio. Una buena introducción presenta el tema con claridad, explica la brecha que justifica investigar y orienta hacia el objetivo principal.
Cuando está bien escrita, la introducción ayuda a que la tesis, artículo o informe tenga una dirección más sólida. Por eso, debe redactarse con paciencia, revisar su coherencia y asegurarse de que cada párrafo acerque al lector al problema central.
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Referencias
Armağan, A. (2013). How to write an introduction section of a scientific article? Turkish Journal of Urology, 39(Suppl 1), 8–9. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4548565/
Irfanullah, H. M. (2026). How to Write the Introduction of a Research Article? Rising Scholars. https://risingscholars.net/en/news/details/2222/
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